La complejidad de la logística moderna: una mezcla esencial de actividades
La logística contemporánea se ha convertido en un elemento crucial para la competitividad de las empresas. Pese a que su estructura y alcance varían de una organización a otra, todas comparten un objetivo común: asegurar que los productos lleguen al cliente correcto, en el momento adecuado y con el menor costo posible. Esta misión depende de una compleja mezcla de actividades que conforman la cadena de suministros y que, según el Council of Logistics Management (CLM), van desde el servicio al cliente hasta el transporte, la administración de inventarios y el manejo de materiales.
La cadena de suministros, representada comúnmente como un flujo continuo de bienes e información, incorpora múltiples actividades interdependientes. Estas pueden clasificarse en actividades clave, esenciales para el funcionamiento operativo, y actividades de apoyo, que fortalecen y complementan el proceso logístico.
Actividades clave: el núcleo de la operación logística
Dentro de las actividades fundamentales destaca, en primer lugar, la definición de los estándares de servicio al cliente. Esta tarea, desarrollada en conjunto con el área de mercadeo, determina las expectativas de los consumidores y la rapidez con la que debe responder la empresa. Establecer estos estándares no solo influye en el nivel de satisfacción del cliente, sino que también afecta directamente los costos logísticos: cuanto mayor es la exigencia, mayor es la inversión necesaria para cumplirla.
Otra actividad crítica es el transporte, responsable de añadir valor de lugar a los productos al moverlos desde los centros de producción hasta los puntos de consumo. Su importancia es tal que una interrupción, como una huelga de transportistas o una disputa de tarifas, puede detener por completo la operación de una empresa. Asociado a ello se encuentra el mantenimiento de inventarios, que aporta valor de tiempo al garantizar la disponibilidad del producto cuando el cliente lo requiere. Aunque resultan indispensables, tanto el transporte como los inventarios representan entre el 50% y el 66% del costo logístico total.
A estas actividades se suma el procesamiento de pedidos, el punto de partida del flujo físico del producto. Si bien suele generar menores costos que el transporte o la gestión de inventarios, su impacto en los tiempos de entrega es decisivo. Un pedido procesado con eficiencia permite agilizar el movimiento del producto y mejorar la experiencia del cliente.
Actividades de apoyo: el complemento indispensable
Las actividades de apoyo contribuyen a optimizar la operación logística, aunque su relevancia puede variar según el tipo de empresa o producto. El almacenamiento, por ejemplo, es esencial cuando los bienes requieren resguardo frente al clima, la seguridad o el deterioro; sin embargo, existen productos —como minerales o artículos voluminosos resistentes— cuyo ciclo logístico no necesita este eslabón.
El manejo de materiales y el embalaje de protección garantizan que los productos puedan transportarse, manipularse y almacenarse de manera eficiente y segura. Asimismo, las compras, la coordinación con producción y el mantenimiento de información fortalecen la planificación, el control y la continuidad operacional de toda la cadena.
En conjunto, estas actividades de apoyo actúan como un sistema de soporte que asegura que las actividades clave puedan ejecutarse sin interrupciones, evitando cuellos de botella y optimizando recursos.
La cadena extendida de suministros: más allá de los límites de la empresa
La logística moderna no se limita a los proveedores directos ni a los clientes inmediatos. La llamada cadena extendida de suministros incorpora a los proveedores de los proveedores, así como a los clientes de los clientes, hasta abarcar desde el origen de las materias primas hasta el consumidor final. Gestionar estos niveles adicionales no solo mejora la precisión en la planificación, sino que también permite optimizar costos y elevar la calidad del servicio.
Este enfoque extendido reconoce que una falla en cualquiera de los eslabones externos puede afectar el desempeño global. Por ello, la coordinación, la visibilidad de la información y la colaboración interorganizacional se han vuelto elementos estratégicos en la logística del siglo XXI.
Conclusión
La logística es mucho más que entregar productos: es un sistema complejo, integrado por actividades clave y de apoyo que deben planearse y coordinarse eficazmente para garantizar tanto la satisfacción del cliente como la eficiencia operacional. En un entorno competitivo y globalizado, comprender esta “mezcla de actividades” y su impacto en la cadena extendida de suministros se convierte en un elemento indispensable para el éxito empresarial.
Referencia
Ballou, R. H. (2004). Logística: administración de la cadena de suministro. Pearson Educación.